Mediante la ingesta de probióticos, microorganismos vivos no patógenos destinados a mantener la flora intestinal y a mejorar las bacterias «buenas», es decir, la microbiota.
Los probióticos tienen numerosos beneficios para nuestra salud. Refuerzan nuestras defensas y previenen la aparición de infecciones. Compiten con los microorganismos infecciosos reforzando el sistema inmune del paciente.
La base para una microbiota equilibrada radica en nuestra alimentación, evitando ultraprocesados, azúcares, grasas saturadas y priorizando frutas, verduras, legumbres y frescos, aumentando aquellos alimentos prebióticos y probióticos que resultan beneficiosos para nuestra microbiota.
Alimentos prebióticos son aquellos ricos en fibra soluble que no se puede digerir y llega al intestino grueso intacta, convirtiéndose en el alimento perfecto para las bacterias buenas que son beneficiosas para nuestra salud. Por ejemplo, las legumbres, verduras fibrosas como el apio, puerro, cebolla, ajo, espárragos, alcachofas, tomates (con piel)… y también frutas como la manzana, los plátanos o las ciruelas.
En cuanto a los alimentos probióticos, primero debemos saber que los probióticos son microorganismos vivos que, en cantidades adecuadas, son beneficiosos para nuestra salud. Dentro de este grupo destaca el yogur natural, el kéfir, tempeh, miso, el chucrut, la kombucha o los encurtidos. Siempre que no hayan sido esterilizados después de la fermentación, ya que muchos probióticos proceden de bacterias utilizadas en el proceso de fermentación.
Además de una alimentación saludable, una vida activa y unas rutinas de sueño adecuadas favorecen el equilibrio de la microbiota, y teniendo en cuenta que ésta se forma desde el nacimiento, los buenos hábitos deben existir desde el primer día y mantenerlos a largo plazo. Además de influir en nuestra salud física, también afecta a la emocional y, como dice la nutricionista Blanca García-Orea, en el intestino se produce hasta el 90% de la serotonina, la llamada hormona de la felicidad y regula nuestro cerebro: “Más allá de avisarnos de cuándo nos toca comer, el eje intestino-cerebro influye en el estado de ánimo, en el comportamiento, y por tanto, en nuestro bienestar”. En su libro “Dime qué comes y te diré qué bacterias tienes”, podréis encontrar pautas para mejorar la microbiota en poco tiempo.
Por todo ello, podemos concluir que la microbiota es un órgano más que debemos cuidar con gran esmero por su gran papel a la hora de estar fuertes, sanos y felices.