Consejos para relajarnos, conectar y disfrutar: Mindfulness en familia

Terminar el año y comenzar uno nuevo siempre está asociado a nuevos y buenos propósitos ¿verdad? Una lista muy extensa llena de expectativas que, por lo general, nos resulta difícil de acometer.

Comer sano, hacer batchcooking, hacer deporte, leer más, meditar, contestar todos los whatsapp, devolver todas las llamadas, leer antes de dormir, hacer álbumes de fotos, terminar ese curso, clases de inglés, no perder la paciencia tan a menudo, pasar más tiempo con tu pareja, jugar más con tus hijos, disfrutar más del tiempo en familia…
Pero lo cierto es que, en esta interminable lista, el deseo de estar más presentes y relajados es uno de los que se repite, sobre todo cuando nos convertimos en madres y padres. Todos queremos estar más conectados y emocionalmente equilibrados, sin sentirnos desbordados todo el tiempo.

Para empezar, quitar el piloto automático debería ser el primer paso. Dejar de ir de un lado a otro, enlazando tareas y estar al 100% en cada una de ellas: si estás contestando mails, no te vayas a revisar la factura de la luz porque te suena que había algo raro; si estás cocinando, disfruta del momento e intenta relajarte sin pensar en 1.000 cosas; si estás comiendo, mastica y saborea, sin prisas; si estás charlando con tu pareja después de que los peques se hayan dormido, olvida la reunión del día siguiente; si estás jugando con tus hijos, no pienses que hay que tender la lavadora. Sabemos que es difícil, pero retrasar cualquier tarea no urgente y dedicarle tu espacio mental sólo cuando le corresponda no va a suponer ningún problema, al contrario. Probablemente así serás mucho más resolutivo y disfrutarás al máximo de los momentos de esparcimiento.

Otro punto importante es aprender a desconectar de las tareas y preocupaciones pero, sobre todo, de la tecnología. ¿Os acordáis de cómo era eso de no tener móvil ni estar conectados las 24 horas del día? Seguro que no, pero tampoco echéis la vista atrás. El universo digital -y todo lo que conlleva- ha llegado para quedarse y ya forma parte de nuestras vidas, por lo que sólo nos queda quedarnos con lo mejor de este y utilizarlo de forma inteligente y constructiva.

Es crucial aprender a utilizar el teléfono móvil como una herramienta de conexión, de productividad y de mejora, pero no como una extensión de nuestro brazo a la que recurrimos para todo, incluido para evadirnos.

En este apartado podemos incluir también las pantallas, disfrutar de una serie o de una película en familia es un plan fabuloso, pero que estas no sustituyan a una vida activa, ni los momentos de conversación, juego y conexión, sobre todo al aire libre. Y si estáis viendo una película, disfrutad del momento y olvidad el teléfono.

Para empezar a cumplir todo lo anterior, practicar mindfulness es una gran ayuda tanto a nivel individual como familiar, ya que la meditación nos ayuda a tener un mayor nivel de consciencia, lo que se conoce como atención plena, Jon Kabat-Zinn, autor de “Padres Conscientes, Hijos Felices” y “Mindfulness para principiantes” define este estado como la capacidad de prestar atención intencionadamente al momento presente, sin juicios. Esta capacidad de estar y sentir el momento presente nos hace estar más conscientes de las circunstancias que vivimos, de cómo nos relacionamos con esas situaciones y con las personas implicadas en dichos escenarios, disminuyendo la reactividad y la inercia.

Los niños/as son especialistas en vivir en el momento presente disfrutándolo al máximo, sin preocupaciones del pasado ni del futuro, por lo que tenemos mucho que aprender de ellos -y con ellos- en este sentido.

Por ello, os animamos a introducir en vuestra rutina y en la lista de propósitos de este nuevo año la meditación en familia.

¿Cuáles son los beneficios de disfrutar de sesiones de MINDFULLNESS en familia?

  • Aumenta y mejora la concentración de los peques
  • Fomenta la calma y las relaciones entre los miembros de la familia
  • Ayuda a conseguir un bienestar emocional y psicológico
  • Mejora la respiración y ayuda a llevar un mejor control de la misma

 

Aprender a parar y a respirar de forma consciente al menos 10 minutos al día te ayuda a conectar contigo mism@ y con tu entorno, de forma que te resultará más fácil identificar aquello que te hace sentir mal, así como aumentando tu capacidad para gestionarlo sin dejarte llevar por las diferentes emociones que a veces nos sobrepasan.

 

Os damos varios consejos para empezar a practicarlo:

  • Elegid un momento del día en el que sepáis que vais a poder hacerlo sin prisas y estando presentes, tras el baño, después de la cena o antes de dormir.
  • Una música relajante o lista de meditación guiada puede serviros de ayuda al principio.
  • Convertidlo en un momento de conexión familiar e introducid en el ritual todo aquello que os haga sentir bien tanto a vosotros como a vuestros hijos: una mantita, un aroma, un juego previo, posturas de yoga asociadas a animales, canciones…
  • No forcéis, es preferible empezar por periodos cortos de tiempo e ir aumentando según vayáis teniendo una rutina establecida
  • Al principio, dos o tres días a la semana una duración de 10 minutos sería fantástico, pero si es menos también será perfecto, vuestros hijos serán los mejores guías para indicaros el tiempo adecuado.
  • La respiración es clave en este proceso, respirar y hacerlo bien es un gran reto, sobre todo para los más pequeños y hacerlo a través del juego o con cuentos les sirve de gran ayuda.

Para ayudaros, compartimos una serie de libros y cuentos que os ayudarán a instaurar esta rutina tan bonita como beneficiosa para toda la familia:

  • Respira, de Inês Castel-Branco
  • Los tres cerditos yoguis y el lobo que perdió la respiración, de Susan Verde
  • El despertar de la ranita: Meditación con los más pequeños, de Eline Snel
  • Tranquilos y atentos como una rana, de Eline Snel
  • Cierra los ojos, Ona, de Raquel Piñero y Arancha Perpiñán.
  • Mindfulness para familias. Una maravillosa expedición con miles de estrellas, de Belén Colomina.

 

Cada familia es diferente y todas tienen sus propias dinámicas, pero todas pueden incorporar estas técnicas para la regulación de emociones, sentimientos y trabajar la conexión y a construir un hogar en calma.

Os animamos a practicar el mindfulness en familia, a aprender a responder y no a reaccionar, a tener respuestas conscientes y a acompañar a vuestros hijos hacia un crecimiento más saludable desarrollando la mejor versión de ellos mismos a la vez que nosotros trabajamos el mismo proceso, mejorando y soltando todo lo innecesario porque tal y como explica Belén Colomina, psicóloga y autora de “Mindfulness para familias”, “si yo estoy regulado como padre, podré regularte a ti como hijo”.

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