Para empezar a cumplir todo lo anterior, practicar mindfulness es una gran ayuda tanto a nivel individual como familiar, ya que la meditación nos ayuda a tener un mayor nivel de consciencia, lo que se conoce como atención plena, Jon Kabat-Zinn, autor de “Padres Conscientes, Hijos Felices” y “Mindfulness para principiantes” define este estado como la capacidad de prestar atención intencionadamente al momento presente, sin juicios. Esta capacidad de estar y sentir el momento presente nos hace estar más conscientes de las circunstancias que vivimos, de cómo nos relacionamos con esas situaciones y con las personas implicadas en dichos escenarios, disminuyendo la reactividad y la inercia.
Los niños/as son especialistas en vivir en el momento presente disfrutándolo al máximo, sin preocupaciones del pasado ni del futuro, por lo que tenemos mucho que aprender de ellos -y con ellos- en este sentido.
Por ello, os animamos a introducir en vuestra rutina y en la lista de propósitos de este nuevo año la meditación en familia.
¿Cuáles son los beneficios de disfrutar de sesiones de MINDFULLNESS en familia?
- Aumenta y mejora la concentración de los peques
- Fomenta la calma y las relaciones entre los miembros de la familia
- Ayuda a conseguir un bienestar emocional y psicológico
- Mejora la respiración y ayuda a llevar un mejor control de la misma
Aprender a parar y a respirar de forma consciente al menos 10 minutos al día te ayuda a conectar contigo mism@ y con tu entorno, de forma que te resultará más fácil identificar aquello que te hace sentir mal, así como aumentando tu capacidad para gestionarlo sin dejarte llevar por las diferentes emociones que a veces nos sobrepasan.
Os damos varios consejos para empezar a practicarlo:
- Elegid un momento del día en el que sepáis que vais a poder hacerlo sin prisas y estando presentes, tras el baño, después de la cena o antes de dormir.
- Una música relajante o lista de meditación guiada puede serviros de ayuda al principio.
- Convertidlo en un momento de conexión familiar e introducid en el ritual todo aquello que os haga sentir bien tanto a vosotros como a vuestros hijos: una mantita, un aroma, un juego previo, posturas de yoga asociadas a animales, canciones…
- No forcéis, es preferible empezar por periodos cortos de tiempo e ir aumentando según vayáis teniendo una rutina establecida
- Al principio, dos o tres días a la semana una duración de 10 minutos sería fantástico, pero si es menos también será perfecto, vuestros hijos serán los mejores guías para indicaros el tiempo adecuado.
- La respiración es clave en este proceso, respirar y hacerlo bien es un gran reto, sobre todo para los más pequeños y hacerlo a través del juego o con cuentos les sirve de gran ayuda.